sábado, abril 21, 2012
Con dolor escucho sus palabras de muerte, sus dedos sangrantes y sus dientes brillando en la luz.
Como una pequeña criatura me encojo, metida en un mundo demasiado gigante para mí. Las puertas se me ofrecen eternas, las salidas cortadas y solo me rodea la imagen de esos seres sin humanidad.
Corro con velocidad buscando una salida. Ninguna llave se aparece en los pasillos. Ningún conejo y por cierto, ninguna pócima para hacer crecer mi tamaño. Soy una partícula, obligada a ver.
¡Crestas que hay gente malvada! o será que no me he puesto bien los ojos para mirar? Mi deforme cuerpo no me ayuda, soy más bien un monstruo desde este lugar.
Respiro hondo y tal vez lo logre, doblando por este pasillo a la izquierda y recogiendo toda la baba que dejo al caminar, tal vez, salga. Otra vuelta en la cerradura y ya...
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... si hay clOrets...
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