miércoles, enero 04, 2012
Las palabras se nos escapan.
El operativo fue exitoso, cubrimos todas las salidas y no hubo acción al azar. Lo planeamos con distintas posibilidades, acordando cuáles serían las señales del paso a tomar y, de esa manera, no había duda. Lo lograríamos.
Las tomamos con cuidado en nuestras bolsas, procurando doblarlas adecuadamente para que no quedaran segmentadas o rotas. Las alimentamos durante el primer día. Sentados de frente las dejábamos crecer y acariciar nuestros labios, pasear en nuestra mente y boca para finalmente salir libres y dispersarse en la habitación.
A la segunda semana, empezamos a llevarlas al cine, al teatro y cuanta exposiciones estuviesen disponibles en la ciudad. Me provocaba besarte y tomarte las manos, pero sabía que eso las espantaría y correrían calle abajo.
Finalmente llegó el momento. A pesar de las precauciones,no pudimos evitarlo. A partir de esos minutos ellas comenzaron a escaparse. De alguna manera se las ingeniaron para dejarnos a solas.
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