El silencio,la falta de palabras y la nada...
Creímos que nos consumiría las ansias,la curiosidad por ese continente nuevo,caminamos con decisión hasta el puerto y ahí...nos esperaba.
Nos esperaba el viento, las velas dispuestas y las mareas. Quisimos lanzarnos tenaces y feroces contra la más terrible de las tormentas. Logramos embarcarnos y el viaje nos pareció eterno. Las seiscientas noches a bordo de ese barco terminó por liquidarnos la juventud.
Si es que hubo sirenas o Atlas en el horizonte, nos lo perdimos. Los ojos hinchados de añoranza no me permitió ver otra cosa que su recuerdo. Es cierto que nos despedimos ese día, y por cierto que aún conservo la textura de su piel en mis labios, pero no fue suficiente.
Llegados a tierra, la sensación de niños perdidos no se alejó con el tiempo. Lo que sí, se fueron extinguiendo las energías y nos quedó el hambre. Pero un hambre distinto.
lunes, septiembre 19, 2011
El silencio,la falta de palabras y la nada...
Creímos que nos consumiría las ansias,la curiosidad por ese continente nuevo,caminamos con decisión hasta el puerto y ahí...nos esperaba.
Nos esperaba el viento, las velas dispuestas y las mareas. Quisimos lanzarnos tenaces y feroces contra la más terrible de las tormentas. Logramos embarcarnos y el viaje nos pareció eterno. Las seiscientas noches a bordo de ese barco terminó por liquidarnos la juventud.
Si es que hubo sirenas o Atlas en el horizonte, nos lo perdimos. Los ojos hinchados de añoranza no me permitió ver otra cosa que su recuerdo. Es cierto que nos despedimos ese día, y por cierto que aún conservo la textura de su piel en mis labios, pero no fue suficiente.
Llegados a tierra, la sensación de niños perdidos no se alejó con el tiempo. Lo que sí, se fueron extinguiendo las energías y nos quedó el hambre. Pero un hambre distinto.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
... si hay clOrets...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario