martes, agosto 07, 2007

La columna de Quiltra

Por estos días mi primo Roberto está un poco más observador, sucede que se acuerda de que en estas fechas su madre lo saludaba y le decía cariñosamente: "Feliz cumpleaños". Y claro, ahora que ella ya no está no hay quien pueda decir con precisión que día exactamente es, ni cuantos van. Él sólo puede sentir como el peso de los años van desgastando sus dientes.Van dejando más débiles sus huesos y cómo se cansa más al tratar de alcanzar las tentadoras llantas de los colectivos de la plaza. Hay muchos que les pasa lo mismo, y yo les tengo un poco de envidia porque no alcance a conocer mucho a mi madrecita...

Bueno, cómo les contaba, Roberto está más sensible y hoy sólo me dijo una cosa: "Mira Quiltra, nosotros nos pasamos la vida aquí... o tal vez allá. Remontando caminos, aguantando inviernos, tomando el tibio sol reflejándose en los parabrisas y mordisqueando una que otra cosa. Pienso en la terrible vida de otros que viven en función de otros. Que sienten pena y culpa si es que los llega a buscar la muerte... Yo creo que esto es vivir: mor e vid..." Y diciendo eso dirigio sus ojos al cielo, se sacudió la pereza y se marcho. Igual a mi me dejo cachuda - por no decir metida, porque ya tuve problemas en la carnicería de Don Pancho-. No tenía nada que hacer, de echo a mi se me van rápido las ideas, basta con que llegue el Negro y me extienda una invitación para ir a comer o a jugar para olvidar. No pasaron muchos días cuando entendí las palabras del ROberto... o al menos quede tan psicosiada que asumi y relacione en un torrente interminable de constelación de ideas. Pasa que iba caminando por ahí entre Eyzaguirre y O'Higgins el sabado en la mañana, cuando me encontré con la Estefany y me contó que sentía los dolores de parto ya, asi que al parecer sus cachoros estaban listos para salir, pero tenía hace dos días listo el lugar peró aún no le llegaba el momento justo porque no podía. En eso aparece Roberto y le dice que posiblemente iba a tener que esperar que muriera alguien, por asunto de equilibración de energías cosmológicas, y para variar, se alejo.Obviamente después de eso con Estefany nos quedamos mirando sin darle importancia, total en estos días así andaba el Roberto. Al rato después una señora estaba llorando amargadamente en un paradero, parece que estaba esperando un colectivo, lo único que se alcanzaba a entender en su comunicación invisible a través del aparato móvil, era que algo le estaba pidiendo a alguien, dando recomendaciones de como tenían que dejar el cuerpo para que llegara la ambulancia a tomar la presión y conectar el suero. Preguntaba amargadamente por una inyección y retaba a ese otro algo con quien se estaba comunicando por que se le había olvidado, parece, la tal insulina.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hay veces en ke keremos tanto algo, ke nos convertimos en ello...


(no soy el tipo del poleron verde porsiaka...)

un gusto enkontrarme este blog...te leo seguido ;)

Rodrigo Bourguet dijo...

Hola pALOMIX cómo estás? perdón si no escribo una crítica literaria, pero sólo pasba a saludarte; ojalá te estés yendo bien, no lo dudo de que asi es.

saludos

... si hay clOrets...