domingo, septiembre 09, 2007

Breves intentos...

Esta vez haz que sea distinto, le dije cerrando los ojos y esbozando una sonrisa. El desafío estaba puesto y mi placidez felina lo invitaba a reconocer. El valle se extendía bajo sus pies, Tué Wentrú miro a su alrededor sospesando el peso de las cosas, aspiro el aroma de las piedras y del cerro, el de la cuenca que dividía el valle y el aroma de las flores maduras. Alzó sus manos acariciando el horizonte, y como anfitrión de la mejor cena de mi vida la primera visión fue la de pasteles y con el aroma de la masa recién horneada. Tué Wentrú paseó sus ojos alrededor de la cuenca del río, bordeando el agua tibia del medio día. El sabor del martini con frambuesas me abrió el apetito, fue imposible no humedecer los labios.

Simplemente complacida agradecí las bondades de esta tierra, la exhuberancia de los frutos y el calor del sol, un soplo se hizo eterno como saludo, las sabanas se enredaron en sus manos, aún con los ojos cerrados me incliné para besarlo. Tué Wentrú encontró un nuevo lugar para prosperar, los animales necesitaban reposo y el paso se hizo más lento. Al fin llegando al punto, organizó las labores, extendió las pieles para su morada, y salió en busca de los maderos. Tué Domó se sentó frente a las cabras pastando, extrañando desde ya la piel gredosa de ese hombre.

1 comentario:

Autorretrato dijo...

se me imagina lo que harían dos "demonios" enamorados en el valle...posiblemente por el Tué -Tué...jeje

... si hay clOrets...